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lunes, 19 de septiembre de 2011

Desastre ganadero en Madrid y un valiente





Cuando a los taurinos no les interesa una cosa o mejor dicho una ganadería, la destrozan sin más. Pues como la ganadería por decir algo de Sepulveda de Yeltes es de encaste del gusto de los taurinos, simplemente comentan que salió un manso que debió ser castigado con banderillas negras.

Hoy empezaremos la casa por el tejado y dejando a un lado la moruchada que si no fuera por el pelín de casta aquello hubiera sido un muermo insoportable. Alardearemos al novillero Damián Castaño que estuvo sensacional, valiente y con muchísimas ganas. Teniendo oficio con su primero, aguante y un derroche de valor, donde la afición más exigente supo verlo y reconocerlo.
Con su segundo que envistio con la cara alta, aguanto el chaval las tarascadas y supo sacarles derechazos de suma importancia, que si no fuera por los aceros hubiera sido una vuelta de sumo interes.

Angelino de Arriaga aunque estuvo descolocado y con un novillo a menos, tuvo gusto y maneras que pueden decirnos que aquí podemos ver algo, pero eso el tiempo lo dirá. Con su segundo confundió los terrenos sacando un manso descastado a los medios, donde el animal fue a menos. Escucho un aviso.

Ivan Abasolon anduvo muy verde, inexperto con miles de carencias sobre todo a la hora de matar dando dos hermosos sartenazos. Abuso enormemente de la mala colocación en su primero que fue un manso sin verlo ya que requería los adentros. Con su segundo dio un recital con el descabello con un novillo que ofrecía menos emoción que el hombre del tiempo.

Penosa novilla que ya apuntaba por sus penosos sobreros que salieron en pasados San Isidros. Apenas tomaron seis puyazos con seis picotazos, aunque en las primeras varas quemaran a algunos animales. Penosa lidia al manso tercero

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