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domingo, 8 de abril de 2012

DOMINGO DE RESURECCION EN MADRID


Difícilmente lo tiene uno al escribir la crónica del domingo de resurrección, cuando sin saberlo y de una forma imprevista le asaltan dos hermosas hembras. Serias con cuajo de imponente trapío y hermosa lamina que al mismísimo Casanova le hubieran hecho temblar. Créanme queridos amigos que en más de una ocasion a uno se le iba el santo al cielo con semejante compañia.

Para no hacer mayores elocuencias y centrarnos en la corrida retornando el hilo taurino, la corrida de José Luis Pereda fue desigual de presentación, metiéndonos dos mochuelos con cuernos como fueron el segundo y sexto.
En el caballo dejo mucho que desear tomando siete puyazos, sin poner en apreturas a ningún picador. Animales encastados nobles fueron 3, 4, 5 faltándoles ese picante y su punto de fiereza.
Fundo estuvo bien con su segundo entendiendo su buen pitón izquierdo sacándole unos hermosos naturales, aunque fueron un poquito despegados. Bien con los aceros. Con su segundo un animal también encastado (dentro de lo que es la corrida) no lo supo ver yéndose el animal al desolladero sin torear.
Juan del Álamo comenzó con voluntad, provocando a Víctor Barrio a lucirse con el capote en la suerte de varas. Con su primero apenas pudimos verle al tener un animal descastado y flojo de remos. Con su segundo comenzó con el des toreo, pegando banderazos a diestro y siniestro toreando al hilo del pitón hasta el punto de parar al toro, llegando a cabrear al respetable. Mal con los aceros.

Mucho camino por delante le queda a Víctor Barrio si quiere proseguir en el mundo taurómaco. Parecía un buen comienzo de faena cuando enseño la izquierda y en los medios a su primero. Hay quedo todo, entre mala colocación toreando al alivio, perdiendo pasos paso sin pena ni gloria en su primero. Con su segundo estuvo a la deriva, dando un recital de enganchones y mantazos, estando más fuera que dentro. Lo despacha de un hermoso sartenazo.

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