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domingo, 27 de noviembre de 2011

Errores de un maestro



Sobre el maestro Espla y concretamente cuando hace referencia a la tauromaquia casi siempre acierta. Pero esta vez por lo menos lo vamos a poner en duda aunque tenga su parte de razón.

Todos sabemos que los toros a los cuales este maestro se ha enfrentado no son las birrias que la mayoría de los figurines torean. Por lo cual el tipo de toro que este señor ha matado pueda ser un prototipo del toro de antaño.
Pero resulta inconcluyente que en medio de comunicación como es Burladero generalice y mencione estas palabras;

“En la historia del toreo el toro nunca ha tenido las dimensiones, la fuerza y el tamaño que tiene ahora”

Respecto a este comentario yo tengo mis dudas y argumentándome en algunos documentos de 1850 y fotografías de 1895 en la revista sol y sombra pues creo que en cuanto a fuerza, movilidad, tamaño y sobre todo agresividad creo que en esa época encontramos más ejemplares que en los tiempos actuales.

Para reforzar dicha teoría contaremos con la aportación de otro maestro (que no mencionare su nombre por no estar autorizado), experto en tauromaquia antigua y que nos hará la siguiente reflexión;

Lógicamente en la historia del toreo ha habido épocas en que el toro ha sido mayor y más fiero, aunque ni en todas las plazas, ni en todas las corridas que se celebraban en ellas. A medida que ciertos encastes de mayor corpulencia han ido desapareciendo, se ha perdido con ellos un tipo de toro más agresivo y grande. Tal sucede con la casta castellana vieja, la jijona o la de la Tierra (entiéndase Colmenar Viejo y su comarca), las castas portuguesas o algunas ganaderías concretas (lo de Florentino Sotomayor, Celso Pellón, Benjumea y otras de principios del siglo XX.

Y para que nadie nos tache de exagerados basta con repasar, no sólo Sol y Sombra -bien hecho-, sino Pan y Toros (1896-97), La Fiesta Nacional (1904-1908), El Toreo Chico, Palmas y Pitos, Los Toros, Arte Taurino, Toros y Toreros y otras revistas de fines del XIX y principios (primeras dos décadas) del XX para darse cuenta. Es evidente que no todos los toros tienen el mismo trapío -los de pueblos o incluso alguna capital de provincia son menos corpulentos- pero en conjunto puede decirse que -como mínimo equivalen al toro actual y muchos pasan del tipo medio de hogaño.

Los Toros de Castellano (pintados en la plaza de Madrid, en sus corrales, durante los años 1851 y 1854-55) son otro magnífico ejemplo de trapío y verdaderos retratos psicológicos de las reses que lidiaban esos infelices de Cúchares, Chiclanero, Cayetano Sanz y compañía, sin quejarse del encaste que les echaban -y no elegían-. Preciosos a la par que absolutamente realistas, dado el carácter del pintor, y que éste nunca publicó, ya que guardó hasta su muerte sin darles publicidad alguna. Se conservan hoy en la Sección de Bellas >Artes de la Biblioteca Nacional, en pequeña parte reproduce alguno Cossío (Tomos I y II) y publicamos la colección completa en la Unión de Bibliófilos Taurinos en 1990 (en dos preciosos volúmenes).

A pesar de los pesares, es verdad que hoy en día el toro es mayor -probablemente- que la media de la segunda mitad del siglo XX, alcanzándose -o quizá recuperándose- ese volumen a finales de la década de los años 80. Los pesos en Madrid, por ejemplo, son definitivos, pero no se deje engañar... Entre los de los años 60 en Madrid y los de finales de dos décadas después, apenas hay 30 o poco más kilos de diferencia y es que .los números cantan y yo he echado cuentas bastantes (en 1960, sobre 18 corridas contabilizadas el peso medio fue de 514,58 kilos; en 1961 sobre 23 corridas, fue de 512,20 kilos; en 1962 sobre 26 corridas el peso medio fue de 509,01 kilos; en 1963, sobre 14 corridas, el peso medio alcanzó los 510,63 kilos; en 1964, sobre 18 festejos mayores, fue de 519,66 kilos; en 1965, sobre 14 corridas contabilizadas, fue de 521,79 kilos; en 1966, sobre las 11 corridas que tengo recogidas, 526,63 kilos; en adelante tengo más lagunas pero creo que esos siete años son suficientes para la muestra). Todos ellos son pesos en vivo -ya sabe que los pesos empiezan a publicarse en vivo en 1960- tal y como se hace ahora; todos los anteriores son pesos al arrastre, una vez lidiada la res y desangrada en buena parte, lo que les hace perder -según he consultado con más de un veterinario- entre 25 y 40 kilos, según el encaste.

1 comentario:

  1. Lamentablemente, a este gran torero y soberbio lidiador, conocedor de la lidia y de la tauromaquia, le está pasando lo que a otro torero de su corte, Ruiz Miguel, que se adocenan cuando se retiran del toreo en activo, y empiezan a decir tonterías y desvaríos.

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