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jueves, 9 de agosto de 2012

TAMBIEN PACO MORA LO PROTESTA

...Tomás y Morante son una ofensa y un mal ejemplo, se pongan como se pongan sus partidarios, entre los cuales me contaba –al menos de uno de ellos- hasta que me convencí de que no les queda ni un gramo de vergüenza torera en los bolsillos... “No es eso, no es eso” escribe José Luis Benlloch, en Aplausos de esta semana, respecto al “no sorteo” de Huelva a cuya plaza llegaron José Tomás y Morante de la Puebla con sus tres toros cada uno, y sus correspondientes sobreros, cogiditos del ramal. Quien manda, manda y cartuchera al cañón. Y el público a pagar y a callar. Sarna con gusto no pica. “No es eso…” dice Benlloch, y no dice más sobre el gatuperio onubense por su sentido de la responsabilidad, que le induce a preferir unos puntos suspensivos a un escándalo. Pero a mí, que soy un imprudente, no me importa meterme en un charco cuando creo que me avala la razón. Y si no digo lo que pienso al respecto, reviento… Lo de Huelva fue un abuso, un pasarse la Fiesta por el arco del triunfo por mucho que hubiera miles de ingenuos dispuestos a dejarse patear la cartera. Que los hubo. ¡Vaya si los hubo! Y sobre todo, la “entente cordiale” entre el madrileño y el sevillano, fue un chanchullo en el mejor de los casos y una falta de respeto a los compañeros que se tienen que tragar las corridas duras y peligrosas, que ellos no ven ni en fotografía, si quieren vestirse de luces para cobrar el salario del miedo. Y no digamos la patada en la entrepierna que la exquisitez en la “comodidad” de estos dos fenómenos, significa para esos novilleros imberbes y sin experiencia que si quieren torear han de pechar con corridones de toros, sobre todo en Madrid donde las criaturas están pagando por sus sueños de gloria un tributo en sangre verdaderamente inhumano. Para esos, Tomás y Morante son una ofensa y un mal ejemplo, se pongan como se pongan sus partidarios, entre los cuales me contaba –al menos de uno de ellos- hasta que me convencí de que no les queda ni un gramo de vergüenza torera en los bolsillos. ¿Y estos son los que han de defender la Fiesta de los ataques de sus enemigos? A la Fiesta sólo la salva la pureza conceptual de la misma y el cuajo de los profesionales que se visten de luces. No la salva desde luego el egoísmo la avaricia ni el “por ahí te pudras” que practican quienes se creen por encima del bien y del mal, y hacen mangas y capirotes de su seriedad y tradición, con tal de llevárselo crudo con el mínimo esfuerzo. ¿Si dos grandes figuras –al menos sobre el papel- se pasan por la ingle la seriedad de la Fiesta, cómo la van a tomar en serio sus enemigos? Alguien tendrá que evitar que se continúe apuñalando al toreo desde sus propias entrañas. Señor Wert, usted está legitimado para ello. No haga oídos sordos, que si siguen así se la cargan desde dentro en cuatro días con pasado mañana.

1 comentario:

  1. Hay en un blog en el cual los comentarios parecen de otra corrida.
    Un sorprendido.

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