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viernes, 28 de diciembre de 2012

HISTORIA EL FRAUDE SEGUNDA PARTE





Prosiguiendo con la documentación anterior en la cual se intenta desenmascarar un intríngulis de ventajismos en los cuales se desenvolvió y se desenvuelve nuestra amada fiesta nacional.   Comentare las  últimas aportaciones  en beneficio del fraude que hizo este magnífico lidiador llamado Rafael Guerra  Bejarano, mas conocido como el Guerra.
Aunque no puede considerarse fraude pero si ventajismo, es el momento de aclarar el porqué en el momento actual se picada de lado y no de frente al toro, dándole los pechos.
Fue el Guerra quien  modifico la suerte de varas a su antojo. Dio la orden a sus picadores de realizar dicha suerte de lado y no de frente, con el objetivo de fatigar más al toro.   Así nos lo explica    (Andre  Viard en su libro Tierras taurinas opus  numero 1). Llegando esta nueva moda hasta nuestros tiempos.
La misma afición de Madrid le sepulto por su tropelías, siendo una frase suya  muy famosa; “No ve voy me echan de los toros”.
Sería injusto despachar un genio de la tauromaquia sin reconocer que fue un extraordinario lidiador, con unos conocimientos de las  reses extraordinarios. Dejando esta foto para el recuerdo en la cual se enfrento con un torazo de Feliz Gómez en Madrid,  bien armado y  de muchas arrobas.

 
 Toro Cocinero de Félix Gómez.

Con la retirada del Guerra, vino la recuperación del toro, saliendo al ruedo ejemplar de mucho trapío y bien armad s en la época de Machaquito y Bombita 1900 a 1920.
No fue hasta la llegada de la llamada edad de oro del toreo,  cuando los dos pilares de la fiesta Joselito y Belmonte empezaron a mandar sobre las ganaderías.  Estos dos grandes maestros no aportaron nada al fraude, simplemente se podrá comentar que elegían reses de menor tamaño y menos poder   en  ciertas ocasiones, siendo duramente protestadas por la afición de la época.
Digamos que siguieron algunos pasos del Guerra  aunque  es digno de mencionar las gestas que realizaban, como las cuarenta y  tres corridas de miuras o las veintiséis corridas en solitario por parte de Joselito el Gallo.
Desde mi punto de vista la mejor referencia para situar la fiesta en un antes y un después, seria en un antes y un después de la guerra civil.
Antes de la guerra al toro se le manipulo pero no en demasía, pero después de la guerra y con los estragos que se realizaron en el campo bravo por culpa de esta. El toro menguo y por si fuera poco empezó a aparecer la sombre del afeitado. Tal punto fue así que se llego a poner la tablilla y el guarismo para que no se produjeran fraudes en la edad ni en el peso.
Todo esto ocurría con Manolete y Luis Miguel Dominguin en la llamada edad  de plata del toreo.







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