

Antonio Lorca, al frente de la crítica taurina de El País en los últimos años, también firmó ayer un reportaje en el que justificaba la prohibición de las corridas: “He aquí la cuestión: ser o no ser. La discusión entre la permanencia o la desaparición de una fiesta que fue ayer protagonista y hoy no es más que un reducto del pasado en una tierra que mira hacia otro lado (…) Lo que está en juego es el espectáculo, obsoleto, aburrido, decadente y manipulado por obra y gracia de los toreros, ganaderos, empresarios, apoderados, periodistas... Ese espectáculo que ha expulsado a tantos buenos aficionados es el que está en entredicho. Por culpa de tanto olvido y tanto desapego, existe el riesgo cierto de que una ley convierta en normal lo que en la calle es, por desgracia, un sentimiento natural”.
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